El marketing viral se presenta como una oportunidad original y única para atraer espectadores, como bien ha demostrado el caso del Caballero Oscuro:
En 2005, Warner Brothers decidió relanzar la franquicia de uno de los personajes más reconocidos del cómic americano: Batman. La reputación del personaje había sufrido fuertes golpes tras los últimos intentos por adaptar sus historias al celuloide y las recaudaciones habrían menguado desde las primeras entregas. El director Christopher Nolan decidió volver a las raíces y contó la historia desde cero, con una que otra vuelta de tuerca. El resultado fue muy satisfactorio: los críticos y los (siempre implacables) fans reconocieron al film "Batman Begins" como el mejor jamás producido del personaje. Las recaudaciones, por otro lado, fueron positivas, pero no excedieron las expectativas para un film de tal envergadura. Recordemos lo dañada que estaba la reputación del personaje tras previos intentos y que mucha gente "decidió esperar" a poder bajarla.
Sin embargo, la última escena de la película dejó un dato que fascinó a fans y críticos por igual. Un final abierto que sería el puntapié inicial para la que se considera la campaña de marketing viral jamás realizada. Buscando hacer un simple homenaje al cómic del encapotado, Nolan dejó un pequeño indicio de hacia dónde se orientaría la historia a continuación, mostrando la carta de presentación de un conocido personaje de la mitología del hombre murciélago: The Joker (conocido en algunas traducciones como El Guasón o El Comodín). Así dio inicio la campaña "Why So Serious?":
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